LA BRÚIXOLA
El Blog de l′Oratge

TORNADOS

Mucha gente confunde un huracán con un tornado y no son lo mismo. Es como la noche y el día, la diferencia está en la extensión. Un huracán (ya entraremos otro día a explicarlos mejor) tiene una extensión de varios cientos de kilómetros, mientras que un tornado tiene una extensión de un centenar de metros, eso sí, los tornados suelen ser mucho más destructivos por allí donde pasan y avanzan con más velocidad.

Para que os hagáis una idea de cómo se forma un tornado (sin entrar en demasiados detalles), es como una especie de embudo que se engulle todo aquello por donde pasa y se forman en grandes tormentas. Una tormenta no sólo es la precipitación que descarga sino también necesita alimentarse, para después poder descargar, normalmente lo hace con aire caliente y húmedo que cuando asciende se enfría y condensa mientras gana altura, formando las nubes típicas (Cumulonimbus).

Bueno, cuando este aire caliente y húmedo asciende de forma violenta no lo hace en línea recta, lo hace en espiral, de la misma manera que cuando tiramos de la cadena no se va el agua de forma directa sino que lo hace formando remolinos. ¿Pero porqué? La respuesta es sencilla ya que el aire que sube lo hace tan rápidamente que necesita más espacio (por eso sube formando como una especie de embudo), mientras que el aire que viene después empuja el aire de delante, ganando velocidad y provocando vientos fortísimos rotatorios que pueden alcanzar los 500 Km/h.

Por lo tanto, un tornado está en la parte de la nube por donde se alimenta, por eso mientras pasa un tornado prácticamente no llueve (lo hace después o antes) y succionan prácticamente todo allá por donde pasan. Suelen colgar de grandes cumulonimbus y según la fuerza del viento se clasifican en 6 categorías diferentes que van desde la EF0 (105-137 km/h) a la EF5 (322-450km/h), según la escala 'Fujita mejorada'.