LA BRÚIXOLA
El Blog de l′Oratge

¿QUÉ PASA SI ABRIMOS LAS PUERTAS DE UN AVIÓN EN PLENO VUELO?

Quién no ha visto alguna vez una película de cine en la que, una de las puertas del avión se abre en pleno vuelo de manera imprevista y sorprendente para los pasajeros provocando una violenta descompresión y el caos entre los viajeros. Incluso, la turbulenta corriente de aire que se genera es capaz de succionar a las personas que no estén bien sujetos en el asiento e incluso, a los que sí lo estén pero por desgracia están situados muy cerca de la puerta que se abra.

Como comento, es ésta una de las escenas e imágenes que nos pueden venir a la mente cuando volamos a unos 11.000m de altura pero, en realidad, ¿qué pasaría exactamente si pudiéramos abrir una puerta desde dentro del avión en mitad de un vuelo comercial? La respuesta es bien sencilla: absolutamente nada porque, como sólo se abran hacia adentro del avión, la misma diferencia de presión entre el exterior y el interior de la nave nos haría imposible poderlas abrir. De hecho, se necesitaría una fuerza equivalente a la necesaria para levantar una tonelada con los brazos.

Antes del despegue, las puertas entran en el aparato en ángulo y luego se ajustan al marco; durante el vuelo funcionan como un tapón que mantiene el aire en el interior. Dicho de otro modo, la apertura de puertas en pleno vuelo es imposible por pura física. La altura a la que vuelan los aviones unidos a la velocidad a la que se desplazan hacen que la presión en el exterior sea menor que en el interior. Es como si el aire del interior estuviera continuamente empujando hacia afuera. Las puertas están diseñadas para abrirse hacia dentro, no hacia fuera de manera que es imposible que se puedan abrir por muy fuerte que tire una persona. Y es que, cuanto más alto vuela el avión, más selladas quedan las puertas.

El único momento en que se podría abrir una puerta -o que pueda pasar accidentalmente si no se ha cerrado bien, cosa extraña- es durante el despegue y el aterrizaje, cuando la presión exterior y la interior son similares. Si ocurriera, cosa muy poco probable, el pasaje sólo lo notaría por el ensordecedor ruido de los motores. El piloto vería en su panel de control la indicación de que la puerta está abierta y abortaría el despegue o aterrizaría la aeronave si ya estuviera en el aire.

Por último, hay algunos aviones que sí están diseñados para poder abrir las puertas en pleno vuelo, como los militares, o los que utilizan los paracaidistas, sin embargo, son un caso especial ya que al volar a mucho más baja altura que los aviones comerciales, no tienen el problema de las cabinas presurizadas.