LA BRÚIXOLA
El Blog de l′Oratge

¿COMO ESCAPAR DE UNA CORRIENTE DE MAR?

No es una de las cosas más frecuentes que nos puedan ocurrir en un día de playa pero, quien no recuerda haber pasado algún mal trago intentando salir nadando de una zona donde, repentinamente, la corriente nos llevaba hacia dentro del mar y no podíamos salir. Son momentos muy tensos y donde la primera reacción natural es nadar contra corriente intentando alcanzar la costa lo más pronto posible. Grave error, ya que lo único que conseguiremos es cansarnos cada vez más, ponernos nerviosos y perder todas las fuerzas en el intento. En el peor de los casos, puede ser una situación crítica y terminar en un desastre. Estas corrientes repentinas se llaman 'corrientes de resaca 'y no son permanentes ya que se generan en un momento dado. De hecho, son bien diferentes a las llamadas 'corrientes marinas', más estables, continuas y que obedecen a movimientos de los océanos y de los grandes mares del planeta. En el caso del artículo que nos ocupa, nos centraremos en las primeras, las de resaca, responsables directas de muchos ahogamientos y rescates en las playas. Por eso es importante saber en qué consisten y cómo escapar de ellas.

En primer lugar puntualizar que las 'resacas' son masas de agua que se alejan de la costa arrastrando frecuentemente a bañistas. Para entender un poco mejor su funcionamiento, las corrientes de estas tienen su origen en la orilla del mar y, una vez que el agua de las olas rompe, vuelven mar adentro. Normalmente se crean por una fuerte pendiente en el fondo o bien por la confluencia de dos corrientes en sentido contrario. Es muy importante saber que estas corrientes marinas no afectan a grandes zonas de playa, sino a lugares puntuales. La velocidad de ellas suele fluctuar de manera irregular. Igual están en calma y en unos momentos pueden llegar a alcanzar los 6-8km/h. Parece una velocidad ridícula, no? No os confiéis, es más velocidad de la que puede
alcanzar un nadador olímpico. Y esto es lo que coge a la gente desprevenida.

Si alguna vez quedáis atrapados dentro de una de ellas o el agua os arrastra mar adentro, lo más importante es mantener la calma y saber que esta corriente no nos hundirá o chupará, sólo nos aleja de la playa. Son corrientes tan fuertes que ni el más preparado físicamente podría vencer su resistencia, por lo que lo más importante es no nadar en contra de ellas porque entraremos en pánico, la respiración se acelerará y agotaremos nuestras energías muy rápidamente y perderemos la batalla. El nadador está condenado.

Hay que dejarse llevar y cuando nademos, lo tenemos que hacer de manera paralela a la playa o en una diagonal de 45º. Lenta pero progresivamente iremos
saliendo de la corriente y las propias olas nos ayudarán a tocar tierra. Evidentemente, si donde estamos nadando hay un socorrista deberemos llamar su atención con los brazos para que nos vea y nos pueda ayudar. Si te cansas, flota... ya que la corriente irá debilitándose cada vez más y, según los últimos descubrimientos, parece que estas corrientes funcionan formando círculos a su alrededor, de modo que si no hacemos nada y nos dejamos llevar, nos volverá a sacar a pie de playa!. Lo mejor que podemos hacer para flotar y mantenerse dentro de una corriente sin gastar muchas energías es mover activamente los brazos y las piernas, nunca flotar de espaldas porque las olas nos pasarían por encima y sería muy incómodo. Como podéis ver, la combinación entre tierra y agua puede generar una de las trampas más mortales del planeta.